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Miso Blanco

El miso blanco es una variedad de miso de fermentación más corta y con un contenido en sal reducido en comparación con los otros tipos de miso. Es ideal en la cocina japonesa para enriquecer salsas y marinadas, también puede sustituir la leche en un puré de patatas o la nata en una sopa cremosa. El miso blanco es más suave, sutilmente salado e intensamente umami.

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FAQ MISO BLANCO

Los orígenes de la pasta de shiro-miso

Un saber hacer ancestral

El saber hacer del miso blanco tiene sus raíces en Kioto. Se trata de la antigua capital imperial de Japón desde la época Heian hasta la época Edo (siglos VIII al XVII). En aquella época, los nobles de la corte («kuge»), que cultivaban un arroz de alta calidad, modificaron el miso tradicional, conocido por su alto contenido en sal, añadiéndole más arroz. Este proceso dio origen a un miso más dulce y menos salado, apreciado por su refinamiento. Este sabor dulce era especialmente valioso en un contexto en el que el azúcar era escaso. Considerado un ingrediente refinado, se utilizaba en los rituales de la corte imperial y se incorporaba en platos simbólicos como la sopa Zoni o los kashiwa-mochi. A lo largo de los siglos, se convirtió en un condimento muy apreciado, percibido más como un edulcorante natural que como un simple conservante. Con el traslado de la capital a Tokio a principios de la era Meiji, los nobles nostálgicos del miso dulce de Kioto lo apodaron «Saikyo-Miso» (de la capital del Oeste).

Un imprescindible de la tienda de alimentación japonesa

Hoy en día, aunque generalmente se le llama «shiromiso», los habitantes de Kioto siguen utilizando esta denominación histórica. Se utiliza como un excelente potenciador del sabor. En la cultura japonesa, las comidas festivas («hare») se distinguen de las comidas ordinarias («ke»). El miso blanco de Kioto se impone como un ingrediente clave de los platos tradicionales servidos durante las celebraciones.

El miso blanco auténtico

La pasta de miso blanca ocupa un lugar imprescindible en la cocina japonesa. Menos fermentado que el miso rojo o el miso de campo, el miso blanco se distingue por su suavidad y su ligera salinidad, ofreciendo un perfil gustativo equilibrado y delicado en comparación con los otros dos. En versión clásica, es perfecto para preparar la famosa sopa. Basta con diluirlo en un caldo dashi caliente, luego añadir algunos cubos de tofu, algas wakame y un poco de cebollino. El resultado es una entrada sabrosa, reconfortante y equilibrada.

La elección de la tradición en Nishikidôri

Procedentes de un origen artesanal japonés, nuestros misos blancos se seleccionan con cuidado entre productores que perpetúan los métodos tradicionales de fermentación. Este saber hacer ancestral garantiza un producto auténtico, con aromas sutiles y equilibrados. Su textura suave y untuosa lo convierte en un ingrediente fácil de trabajar, ya sea en sopas, salsas, marinadas o incluso postres. Elaborado a partir de ingredientes naturales: soja, arroz kôji, sal y agua, no contiene aditivos, para una pureza y una calidad irreprochables.

El uso en la cocina: un aliado imprescindible

En cuanto a los platos principales, el miso blanco se utiliza maravillosamente bien en marinadas para carnes blancas como el pollo, o pescados delicados como el bacalao o el salmón. También puede servir de base para una vinagreta japonesa suave y original. Mezclado con vinagre de arroz, aceite de sésamo, un chorrito de miel y un poco de agua, realza ensaladas de verduras crujientes, col rallada o boles de quinoa. El miso blanco también es excelente para glasear verduras asadas. Añadido a una salsa a base de miel, jengibre y aceite de oliva, se convierte en un glaseado ideal para berenjenas o calabazas doradas al horno. Les aporta una profundidad de sabor inesperada y un bonito brillo.