


Olivier Derenne - Fundador de Nishikidori
Desde hace casi 30 años, Olivier Derenne recorre Japón en busca de sabores raros y genuinos. Cada descubrimiento nace de un encuentro y de una emoción que compartir. De esta búsqueda nació Nishikidori: una selección exigente de productos auténticos, fieles al gesto del artesano, para enriquecer su cocina.
Mucho más que una tienda de delicatessen, Nishikidôri es el vínculo privilegiado entre la gastronomía francesa y la artesanía de Japón. Nuestra casa se define como descubridora de productos de excepción, guiada por una misión clara: hacer accesibles los tesoros ocultos del archipiélago nipón a los chefs más exigentes y a los particulares apasionados.
Nishikidôri es hoy la referencia para todos aquellos que buscan integrar la quintaesencia de Japón en su cocina, con la garantía de una calidad profesional y una ética de selección rigurosa.
"Durante más de trece años, exporté las joyas de la gastronomía francesa hacia Japón. Recorriendo las cocinas de los chefs nipones, descubrí un mundo de sabores y terruños insospechados, totalmente desconocidos para nuestros paladares occidentales.
El clic se produjo en la primavera de 2008, en un pequeño piano-bar de Kioto. Mi socio japonés colocó una simple lata de sardinas sobre el piano. Como bretón de pura cepa, sonreí: ¿qué iban a enseñarme sobre la sardina? Pero al abrirla, fue un choque sensorial absoluto. Unas mini-sardinas del mar de Japón, de una frescura deslumbrante, bañadas en un aceite de una pureza inaudita. La ternura, la jugosidad, los aromas afrutados... Una perfección artesanal.
¿La ironía de la historia? Las exigencias técnicas y las normas europeas impedían la importación de esta maravilla. Una frustración que se convirtió en motor. Lo que comenzó como un hobby para satisfacer mi propia gula se transformó en una búsqueda absoluta: recorrer las 47 prefecturas de Japón para descubrir lo inédito, lo puro, lo auténtico.
En diciembre de 2008, importé mis primeras joyas a Francia. El interés de los consumidores, ya fueran profesionales exigentes o apasionados de lo cotidiano, fue inmediato. Nishikidôri había nacido, impulsado por una convicción profunda: la excelencia japonesa merece compartirse en todas las mesas."
- Olivier Derenne, CEO Nishikidôri
El legado de la calle de Nishiki
Todo comienza bajo los coloridos arcos del "Mercado de Nishiki", en el corazón de Kioto. En aquel entonces, Olivier Derenne recorre estos pasillos no para importar, sino para llevar lo mejor del terruño francés a los chefs nipones. Pero en este laberinto apodado «la cocina de Japón», la mirada acaba por invertirse.
Entre los aromas de bonito seco y el brillo de los tsukemono, descubre un mundo donde la exigencia del gesto artesanal se eleva al rango de arte. Es en ese tumulto organizado, en contacto con los mayoristas y los maestros del sabor, donde la evidencia golpea: existe aquí una poesía culinaria desconocida en Occidente.
Nishikidôri no nace en una oficina, sino a la estela de estos artesanos. El propio nombre se convierte en un homenaje: la "calle de Nishiki", ese camino de piedra y sabores que transformó una simple curiosidad en una búsqueda absoluta de la excelencia. El ADN de la marca está ahí, en ese relevo entre dos culturas que comparten el mismo amor por el producto auténtico.




La verdad está sobre el terreno
La excelencia no se selecciona en un catálogo; se descubre en la fuente, en el corazón de los terruños más preservados de Japón. Privilegiamos el encuentro directo con el artesano y la inmersión en su saber hacer. Para Nishikidôri, cada producto es el fruto de una búsqueda exigente llevada a cabo en contacto íntimo con la materia y el gesto tradicional.
Es esta búsqueda permanente de lo inédito la que define nuestro papel de "Sourceurs de Goûts". Para nosotros, este título es una responsabilidad: la de no engañar jamás con la calidad de un producto, respetar al artesano que dedica su vida a la excelencia y transmitirles esta emoción intacta.
No entregamos simples ingredientes; les traemos Japón en estado puro para que puedan, a su vez, ofrecer nuevos acentos a su cocina.



























